LA VIDA ES SUEÑO 

Auto Sacramental

de Calderón de la Barca

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Dirección y versión de Antonio Domínguez

 

Una producción de La Red Company

La Red Company se crea con el objetivo de investigar procesos de creación escénica contemporánea, haciendo especial atención a textos clásicos del repertorio universal. Líneas de trabajo que se basan en el amor al verso español, el trabajo actoral y la puesta en escena contemporánea, y que tiene como referente el trabajo del director inglés Declan Donnellan.

 

La compañía pretende un trabajo investigador riguroso manteniendo en prioridad la comunicación con el público, y crear nuevas audiencias de público joven-adulto para el hondo teatro clásico español. 

 

Reparto

El Hombre: Héctor Carballo

La Sombra de la Culpa: Consuelo Garbajosa

El Príncipe de las Tieneblas: Carlos Jiménez-Alfaro

La Luz de la Gracia: Nuria López

El Entendimiento: Roberto Sáiz

El Libre Albedrío: Jaime Moreno

La Tierra: Carlota Romero / Sara Martínez

El Fuego: Rocío Marín

El Aire: Javier Zarapico / Miguel Ángel Romero

El Agua: Mario Retamar

 

Equipo artístico

Ayudante de Dirección Mayte Barrera

Escenografía y vestuario Cristina Domínguez y Álvaro Jiménez Angulo

Iluminación Antonio Domínguez, Charo Santamaría y Juana Martín

Sonido Antonio Domínguez

Vídeo y cartel Mayte Barrera

 

Con la colaboración de Rebeca Sanz y Juan Ripoll

 

Producida por La Red Company

 

SOBRE LA OBRA

 
Poco sabemos de las circunstancias materiales de la representación de una versión temprana del auto La vida es sueño hacia 1636, de la que no nos ha quedado más que varias copias de un texto manuscrito. Mucho mejor se conocen las representaciones en las fiestas del Corpus Christi en el Madrid de 1673, por parte de la compañía de Félix Pascual, de una versión más larga y compleja del auto. El espectáculo se completaba con una loa y con la Mojiganga de la muerte, cuyos textos se nos han conservado, así como la memoria de las apariencias que firma el propio Calderón con indicaciones escenográficas. Algo sabemos, como que el Ayuntamiento de Madrid, aprovechando sus derechos legales sobre los textos de los autos tras su muerte, repuso La vida es sueño para el Corpus de 1695.

 

Ya en el siglo XVIII se representó en los corrales madrileños de la Cruz y del Príncipe; primero en 1723 y de nuevo en 1743 y 1751. Tras la época de Carlos III en las que se prohibieron la representación de los autos, La vida es sueño desparece hasta su recuperación por Lorca.

 

En julio de 1932 comienza la gira de La Barraca. Burgo de Osma, Soria, Agreda, Almazán y Madrid son entre otros escenarios testigos de la representación de La vida es sueño en la que Lorca interpretaba el papel de la Sombra. Tras visitar varias ciudades más, en 1935 vuelve al repertorio de La Barraca en la recién inaugurada Universidad Internacional Menéndez Pelayo, cuya actividad dirigía el poeta y filólogo Pedro Salinas. Los figurines y decorados del pintor Benjamín Palencia se hallaban dentro de “las garras del surrealismo” y estaban inspirados en la memoria de apariencias de Calderón.

 

Interesa resaltar que fue Lorca el que, por primera vez, ha sacado el auto sacramental calderoniano del único espacio en el que se había representado: las fiestas del Corpus. Al despojarlo de su contexto, Lorca hace un auto sacramental “sin sacramento”, puesto que le confiere en supremacía su valor poético y dramático, desligado de la exigencia de la fe para su goce. Lorca supera así la tradicional dicotomía catolicismo-anticlericalismo que enmarca la recepción del auto calderoniano en la España contemporánea. Calderón es, para Lorca, en última instancia, “un poeta dramático y un loco de la forma”, que Lorca comprende perfectamente, sin desvirtuarla, y describe con precisión metafórica.

 

La puesta en escena lorquiana tiene una historia interesante, posterior a la muerte de Lorca. Se trata de una representación única el 4 de julio de 1944, en Madrid, en pleno franquismo, con una puesta en escena de Modesto Higueras al frente del Teatro Español Universitario. Modesto Higueras fue miembro de La Barraca, donde encarnó a uno de los personajes. Esto subraya la continuidad del legado de La vida es sueño, Auto Sacramental. 

 

 

 

Fragmentos de Homenaje a Ricardo Doménech

Fernando Plata. Colgate University

 

 

 

 

Paz Carrero, actriz y directora durante la larga trayectoria de su vida, fue alumna y discípula directa de Modesto y Jacinto Higueras, y con ellos como directores, montaron La vida es sueño Auto Sacramental. Jacinto, que ya había interpretado el Libre albedrío con Lorca, fue el maestro de Paz Carrero y ella interpretó el mismo papel que Jacinto en una versión escenificada para el Teatro Español Universitario.

 

Muchos años más tarde, en el año 2001, Paz Carrero estrenaba La vida es sueño, Auto Sacramental con su compañía Teatro Escuela Libre de Alcalá en el imponente marco del patio de Santo Tomás de Villanueva de la Universidad Cisneriana de Alcalá de Henares, gran obra final de una compañía que contaba con veintitrés años de bagaje. La versión de Miguel Ángel Ontanaya y el montaje de Paz Carrero significaban “un homenaje a Modesto y Jacinto Higueras, mis maestros y en su día, miembros de la compañía La Baraca, de Lorca”. A ella, que había representado varios personajes de la obra, siempre le quedó la pena de no haber interpretado  a la Sombra de la culpa. En este montaje, Antonio Domínguez, el joven director de nuestra propuesta, interpretaba el personaje del Entendimiento con diecisiete años.

 

 

 

Estos son los principales ejes de creación de nuestro montaje:

Rescatar textos que no tienen cabida en el teatro comercial del hondo teatro clásico español; dar a conocerla magnitud del auto calderoniano “desacramentalizado”, homenajear a la mayorcísima Paz Carrero, que fue maestra de quien hoy dirige de nuevo la puesta en escena de La vida es sueño, Auto Sacramental y continuar, de primera mano, con el legado lorquiano de La Barraca.

 
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